Paula y Marí­a Marull: “Al principio estábamos con las exiliadas de Rosario”

Por Redacción Viarosario

 

Conducen por Utilí­sima “Mamás al ataque”. Paula dirige “Vuelve”, una pieza de su autorí­a, en el porteño teatro El Kafka. Marí­a actúa y escribe guiones. Versátiles y simpatiquí­simas, estas actrices rosarinas rememoran en ViaRosario sus primeros tiempos en Buenos Aires.

En los ’90, las mellizas Paula y Marí­a Marull participaban como modelos de los mejores desfiles de Rosario y eran muy conocidas en el ambiente fashion local. Hoy, radicadas en Buenos Aires desde hace dieciocho años, han formado sus respectivas familias: Marí­a está en pareja con el cineasta Damián Szifrón y tienen una hija de dos años y medio. Paula y su marido Diego, ingeniero, son padres de una nena de dos años.

Las funciones de teatro los fines de semana y la llegada de sus hijas, les fueron modificando la frecuencia con que volví­an a Rosario a repetir el más apreciado de sus programas (“ir a tomar mate a la casa de nuestras amigas”). Ahora regresan, pero cada dos meses:

 

-          ¿Qué es lo que más extrañan de Rosario?

-          (Marí­a): Las amigas de toda la vida, que son parte de la familia.

-          (Paula): Yo extraño también el tamaño de la ciudad. La gente allá se ve más, después de trabajar se reúnen a tomar algo. Acá hay menos tiempo. Es otro ritmo.

-          (M.): En Rosario, nuestra mamá vive prácticamente sobre la peatonal. Las veces que voy, salgo a la esquina a tomar un café y me encuentro con todo el mundo. Por eso hay que ir siempre bien arregladas. (Risas) ¡No hay que olvidarlo!

-          (P.): ¡Y por eso se entiende por qué las rosarinas se cuidan más y están siempre divinas! Acá te ponés cualquier cosa, total nunca te encontrás con nadie. ¡Allá salí­s y pasa tu ex! (Risas)

-          Marí­a, tu marido es del ambiente artí­stico ¿Cómo resulta la convivencia?

-          (M.): Compartimos mucho los proyectos, los procesos. He participado de algunos de sus guiones. Actué para sus series. Siento que, aparte de tener una pareja, tengo un amigo que está en lo mismo. Me gusta su punto de vista, su apoyo, su consejo. 

Marí­a y Paula Marull se mudaron a Buenos Aires para estudiar la carrera de Diseño Gráfico allá por el año ”™94, y también para ampliar sus posibilidades como modelos.

-          (M.): Luego nos enganchamos a estudiar teatro. Fuimos orientando la vocación más hacia la actuación, hasta que el modelaje quedó a un costado. Cuando uno encuentra lo que le gusta, también encontrás el lugar. Igual, todos los fines de semana volví­amos a Rosario.

 

-          (P.): Hací­a dos años que viví­amos acá, pero cada viernes nos subí­amos al colectivo. La vida social se fue trasladando muy de a poco. Sobre todo a esa edad, que dependés mucho del grupo.

-          (M.): En Buenos Aires no le encontrábamos la gracia al hecho de ir a un boliche y no conocer a nadie. En Rosario ya conocí­amos a todos”¦. Con el tiempo, nos fuimos acostumbrando.

-          O sea que en los primeros años la autopista Rosario-Buenos Aires fue una constante”¦

 

-          (P.): Lo que más nos costaba era la parte afectiva. Tení­amos una tí­a, pero no amigos. Cuando sos más grande  tenés otro ví­nculo con tus amigos, no necesitás compartir tanto ni quedarte a dormir en sus casas. Pero cuando sos chico necesitás una cotidianidad. No querí­amos perder el grupo de pertenencia. En Buenos Aires, al principio, ¡estábamos con las exiliadas de Rosario! (Risas). La gente que conocí­amos en ambientes como el de las modelos, tampoco tení­a que ver con nosotros. Cuando aparecieron cuestiones más artí­sticas, como hacer teatro o escribir, fuimos haciendo ví­nculos con gente que tení­amos más afinidad.

 

-          En esa época integraban el staff de Pancho Dotto”¦

-          (P.): Sí­, estuvimos en un montón de agencias. Primero con Pancho, después con (Ricardo) Piñeyro. Cuando enganchamos con la actuación elegimos agencias más chicas, más relacionadas con la publicidad, y no tanto con desfiles. Eso ya no nos divertí­a. La publicidad la podés seguir haciendo por más tiempo.

Las mellizas fueron al Integral de Fisherton en la escuela primaria, y al Politécnico en la secundaria, un colegio exigente y de doble escolaridad que las habilitó en un oficio muy útil:

-          (P.): ¡Somos maestras mayores de obras! Así­ que si necesitás hacer alguna refacción, cambiar el cuerito”¦

-          (M.): Sí­, nunca se sabe”¦ (Risas)

 

-          ¿Dónde estudiaron actuación?

 

-          (M.): Lo  primero que hicimos en Buenos Aires fue un curso con Joy Morris, una americana que viene a dar seminarios cada tanto. Una experiencia que, tal vez, no resulta la mejor para que sea la primera. Tiene mucho de cosa psicológica. En uno de los ejercicios recuerdo que no podí­a parar de llorar. Hací­a más de un año que viví­amos en Buenos Aires. Ahí­ empecé a entender que estaba un poco depre. Me acuerdo que tomé el colectivo y lloré las 4 horas hasta que llegué a Rosario. (Risas)

 

Paula aclara:

-          Joy Morris trabaja con tus propias emociones.  

 

-          (M.): También nos formamos con Raúl Serrano. Fueron años de escuela. Y después seguimos estudiando, hasta no hace mucho, con otros muy buenos profesores de teatro. Javier Daulte, por ejemplo. Y yo fui a lo de Julio Chávez.

 

-          Y después llego la época de la televisión”¦

-          (M.): Al principio, el puente entre la actuación y el modelaje, fue la conducción. Pato Galván nos llamó para estar con él en Atorrantes. Nos divertimos, fuimos a cubrir el mundial de Francia ”™98. Después vino 1, 2, 3, Out, con Horacio Cabak, por TELEFE. Estuvimos mucho ahí­, ¡y luego se cayó el paí­s!

-          (P.): Hasta ese momento vení­amos trabajando siempre juntas, nos convocaban como mellizas. Para no quedar tan encasilladas, a partir de ahí­ hicimos las cosas más separadas. Yo empecé a trabajar en Utilí­sima, y me quedé allí­ siete años. Hice Cocineritos. Marí­a se dedicó más a la actuación.

 

-          (M.): Hice telenovelas, algo de cine, y estuve en Los Simuladores. Ahora volvimos a trabajar juntas. Hacemos “Mamás al ataque”, por Utilí­sima. Es un punto de vista más realista sobre maternidad y crianza.  Además estamos ensayando una obra escrita por Paula, donde yo actúo.

-          ¿Qué balance hacen de estos años de carrera?

-          (M.): Siento que hice todo sobre la marcha, dándome cuenta ahí­ si las cosas me gustaban o no. No tengo el ejercicio personal de proyectarme. Me pasa en todos los rubros. Tengo una mirada a corto plazo, en general. Cuando miro para atrás, estoy contenta. A veces me he enroscado con preguntas como “¿para qué hice esto?”, o he sentido que para actuar no estaba bueno conducir, o modelar. Pero la edad hace que piense “¡hay que pasarla bien y hacer lo que a uno le gusta!”

-          (P.): Este es un trabajo en el que estás muy expuesto. He dicho que no a cosas de las cuales después me he arrepentido. Renuncié a la conducción de un programa por el hecho de decir “¡soy actriz!””¦ Y sí­, estar bien tiene que ver con la edad, con la identidad, con no depender mucho de la mirada de los demás.

 

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 Foto: www.newslinereport.com 


 

 

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